#quedateencasa

Esta frase ha sido la bandera de lucha contra la pandemia que estamos viviendo, en todo el mundo, sin distinciones de ningún tipo, un sí­mbolo de resistencia y resiliencia de la humanidad ante un microscópico enemigo capaz de paralizar a la que se creí­a «La Raza Fuerte y Dominante«, pero aquí­ estamos, demostrando que no somos los amos de la Tierra, por el contrario, pertenecemos a ella y debemos respetarla, honrarla y cuidarla.

El Sistema Inmunológico

Son muchas las situaciones que están pasando, hemos visto el miedo apoderarse de nuestras emociones y sentimientos, y si bien, el miedo puede ser un aliado, una herramienta que nos hace cautos, que evita arrojarnos al peligro sin medir consecuencia, un mecanismo de defensa primitivo, cuando este no es controlado y pasa a ser el que nos gobierna, nuestro sistema inmunológico decae, dado que nos preparamos para un estado de alerta, el sistema inmunológico intercambia información con el cerebro -sistema neurológico- y con las partes del organismo que secretan hormonas -sistema endocrino, el sistema neurológico desví­a energí­a a los músculos y al cerebro y nos prepara para la acción, restándole con esto combustible al sistema de defensa y combate a las enfermedades.

Pero entonces, ¿No debemos tener miedo?

A nuestro entender, no se trata de no tenerlo o bloquearlo y creer que no tenemos, el trabajo es aceptarlo como un sentimiento natural y útil, de este modo lo usaremos en la justa medida y no le restaremos la energí­a requerida al Sistema Inmunológico para su normal funcionamiento, y por el contrario, reforzarlo y ayudarlo con nuestros hábitos, tales como la alimentación, Yoga o Tai Chi, pensamientos positivos, aceites esenciales inmunomodulantes, entre otros, pueden ayudar bastante.

El Futuro Post COVID-19

Es muy probable que pronto la ciencia encuentre la vacuna y se desarrollen los fármacos contra el virus, es muy probable que en los próximos años esto sea un recuerdo como lo han sido otras pandemias que hemos vivido, también, es muy probable que una gran cantidad de la población siga sus vidas como lo vení­an haciendo antes de la llegada de este, sin embargo, la invitación está hecha y está en cada uno de nosotros identificarla, interpretarla y aceptarla, para cada cual será un código distinto, una lectura propia y personal, ¿Qué debo aprender de esto? ¿Para qué?

Una Cura o una Sanación

Si hay algo que está claro es que esta pandemia no pasará sin dejar huellas, son muchos los que esperan la cura a este mal, sin embargo, creemos que la verdadera sanación viene de escuchar lo que este Virus vino a decirnos o a mostrarnos, en lo social, lo económico, lo cultural, en nuestro estilo de vida y cómo nos relacionamos con nuestro entorno, las cosas a las que le damos valor y por las que decidimos como sociedad y humanidad que vale la pena vivir o morir, en este punto, impresiona ver a quienes en un afán casi inexplicable, exponen su vida y la de los demás por seguir el ritmo de consumo que acostumbraban, consumo de bienes, de alimentos, consumo de placeres, sin mediar, el egoí­smo los nubla.

El Vaso Medio Lleno

Al contrario de lo que puede parecer, son muchos los gestos positivos alrededor del mundo que ha desencadenado el COVID-19, gestos de empatí­a, solidaridad, creatividad, unión e integración, así­ hemos aprendido que:
– El planeta que nos cobija y nos cuida demanda igual trato.
– Una planta es alimento y medicina a la vez.
– Las labores simples cobran valor cuándo no las realiza nadie.
– El sabor de un plato preparado en casa con la familia es más sabroso y nutritivo.
– La ropa puede ser utilizada por meses o años y no necesitamos cambiarla cada temporada.
– El dinero es un mecanismo de intercambio energético y no tiene valor en sí­ mismo.
– Nunca estamos solos si aprendemos a estar con nosotros mismos.

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